Centro Médico Mitsal

Estamos preparados para un Sismo?

¿ESTAMOS PREPARADOS PARA UN SISMO EN HUÁNUCO?

Desde el año 2004 —¡ufff, cuántos años han pasado!—, en el sector Salud se comenzó a trabajar seriamente en la capacitación y formación de las primeras Brigadas de Emergencias y Desastres.

Recuerdo aquellas jornadas de preparación, casi como un entrenamiento militar, con instructores del Ejército y con sus respectivos “ajos y cebollas” en Ayancocha. 😅

El objetivo era claro: formar brigadistas capaces de responder de manera organizada y oportuna ante emergencias y desastres, ya fueran de origen natural, social u otros.

En los años que siguieron al 2004, la preparación era constante. Participábamos en simulacros y en las diferentes contingencias que se presentaban. En algunas de ellas tuve la oportunidad de desempeñarme como coordinador, hasta que por motivos que no vienen al caso tuve que retirarme de estas actividades.

Hoy, tantos años después, me pregunto:

¿QUÉ PASARÍA SI MAÑANA OCURRIERA UN GRAN SISMO EN HUÁNUCO?

Los recientes eventos sísmicos que hemos podido observar a través de Internet y de los medios de comunicación, como el ocurrido en Colombia, nos recuerdan que un terremoto no avisa y que sus consecuencias pueden ser devastadoras.

Huánuco no está ajeno a esta realidad. Nuestra región se encuentra en un contexto geológico que merece ser conocido y estudiado con mayor profundidad. Se habla de sistemas de fallas geológicas relacionados con el entorno del Huaytapallana y otras estructuras tectónicas de la región. Por ello, sería importante que los especialistas nos expliquen con claridad cuál es realmente nuestro nivel de riesgo sísmico y qué escenarios podríamos enfrentar.

Pero más allá de los estudios técnicos, hay una pregunta que considero fundamental:

¿ESTAMOS REALMENTE PREPARADOS?

No podemos evitar que ocurra un terremoto.

Lo que sí podemos hacer es reducir sus consecuencias.

¿Nuestros establecimientos de salud están preparados para continuar funcionando después de un desastre?

¿Tenemos brigadas debidamente capacitadas y operativas?

¿La población sabe qué hacer durante los primeros minutos?

¿Las instituciones conocen sus responsabilidades y trabajan coordinadamente?

¿Tenemos rutas de evacuación, zonas seguras, sistemas de comunicación y planes de respuesta que realmente funcionen?

Y, sobre todo:

¿ESTAMOS PREPARANDO A LA POBLACIÓN?

Porque un plan guardado en un escritorio no salva vidas.

Un documento que nadie conoce tampoco.

La verdadera preparación comienza antes del desastre: capacitando, organizando, haciendo simulacros, identificando riesgos y enseñando a cada ciudadano qué hacer y cómo ayudar.

Quizás algunas instituciones y sectores responsables ya estén trabajando en ello. Espero sinceramente que así sea.

Pero creo que debemos preguntarnos si estamos haciendo lo suficiente.

No escribo esto para generar miedo ni para señalar culpables.

Lo escribo porque he vivido de cerca el trabajo de las brigadas, conozco la importancia de la preparación y sé que, cuando ocurre una emergencia, ya no hay tiempo para improvisar.

LOS DESASTRES NO AVISAN. LA PREPARACIÓN SÍ PUEDE ANTICIPARSE.

Por eso, esta no pretende ser solamente una reflexión.

Es un llamado a TOMAR ACCIONES.

A las autoridades, instituciones, establecimientos de salud, colegios, empresas, organizaciones sociales y, especialmente, a cada ciudadano:

Preparémonos hoy.

Porque cuando llegue el momento, no podremos preguntarnos:

“¿Qué hacemos?”

Tendremos que saberlo.
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